Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
La ermita de Santa María del Monte es un edificio del siglo XIII, situado sobre un cerro cercano a la localidad. En su fábrica se combina la piedra sillar y la mampostería, y consta de nave única de dos tramos con testero recto. La cabecera y el primer tramo se cubren con bóveda de cañón, mientras que el segundo tramo de la nave, más estrecho, se cubre con cañón apuntado. La portada abierta en arco de medio punto dovelado se sitúa en el muro meridional y aparece cobijada por un pequeño atrio, flanqueado por dos potentes contrafuertes. Al exterior, también destaca la presencia de una gran espadaña sobre el muro occidental. El mayor interés del edificio reside en el magnífico conjunto de pintura mural francogótica que decora sus muros. El testero y las bóvedas presentan motivos geométricos y vegetales estilizados, mientras que el muro de la Epístola presenta un frontal realizado al fresco terminado a seco y dedicado a santa Catalina, similar al dedicado a san Vicente existente el muro del Evangelio. Asimismo se conservan dos inscripciones y una composición dedicada a la Epifanía de gran tamaño en el tramo norte de los pies, cuya realización parece ser un poco posterior, datada en torno al año 1325. La disposición de las escenas se desarrolla de la misma manera que en San Juan Bautista de Bierge, pero el estilo, algo más avanzado (mayor interés por el detalle y por la creación de un espacio plástico), hace que Durán Gudiol les asigne una fecha ligeramente posterior al 1300. A esta ermita pertenece el frontal románica de San Vicente, actualmente expuesto, en calidad de depósito, en las salas de la Diputación de Huesca.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002